
Centrarse en el carbono hace “perder el punto”
Eamon O'Hara
El énfasis en la reducción de las emisiones de carbono nos ha cegado de ver el verdadero problema: estilos de vida insustentables, dijo Eamon O´Hara. El argumentó que los mayores problemas nos esperan, a menos que redoblemos esfuerzos.
“Focalizarnos en la necesidad de reducir las emisiones de CO2 ha reducido el problema a uno de dióxido de carbono, en vez de al problema de la insostenibilidad de los estilos de vida”.
¿“No es tiempo de reconocer que el cambio climático es otro síntoma de nuestros insustentables tipos de vida, los que deben empezar a ser ahora el centro de los esfuerzos? Los gobiernos y aquellas organizaciones que han asumido ahora el rol de combatir el cambio climático, se adhieren a la noción de que el cambio climático es nuestro problema central y las emisiones de dioxido de carbono (CO2) son la causa de este problema. Indudablemente, el cambio climático es un serio problema, pero es solamente uno de una lista creciente de problemas que emergen de un problema global fundamental.
Por muchas décadas, los síntomas de la explotación humana insostenible del ambiente natural ha estado creciendo: especies en extinción, pérdida de biodiversidad, contaminación del agua y del aire, erosión del suelo, lluvia ácida, destrucción de la selva, reducción de la capa de ozono –y la lista continúa.
Causa común
Todos estos problemas claramente tienen un origen común, aún así, la búsqueda de soluciones se ha centrado invariablemente en dirigirse a tratamientos en vez de apuntar la causa de raíz. El éxito, en el mejor de los casos ha sido incompleto. En general, ninguno de estos problemas ha desaparecido completamente y muchos han empeorado.
“Los recursos renovables pueden proveer una alternativa más segura en comparación al petróleo, gas y otros recursos finitos, pero no resolverá nuestra dependencia a la energía y a los recursos.”
El calentamiento global –el último en esta lista de tragedias medioambientales– es particularmente un fenómeno preocupante, no solo porque es potencialmente catastrófico, sino porque será increíblemente difícil de controlar. Las soluciones propuestas actualmente, tales como las que están siendo defendidas por la Unión Europea, se centran casi exclusivamente en la reducción de las emisiones de carbono.
Sin embargo, el focalizarnos en la necesidad de reducir las emisiones de CO2 ha reducido el problema a uno de dióxido de carbono, en vez de a la manera insustentable en que vivimos nuestras vidas.
Este descuido ha dado paso a que se asuma que si reducimos las emisiones entonces nuestros problemas serán resueltos, por eso el énfasis en el secuestro de carbono, energías renovables y tecnologías ambientales. Esta aproximación para solucionar nuestros problemas es un poco como confiar en que la metadona cure la adicción a la heroína.
La transición de gran escala hacia las energías renovables puede proveer una alternativa más segura en comparación al petróleo, gas y otros recursos finitos, pero no resolverá nuestra dependencia a la energía y a los recursos, la que seguirá expandiéndose paralelamente al crecimiento económico. En poco tiempo, descubriremos que aún los recursos renovables tienen sus límites. Ya estamos siendo advertidos sobre los peligros de la excesiva demanda de biocombustibles, lo que se informa que lleva a la devastación de la selva y creciente competencia por la tierra entre las producciones de alimentos y de energía.
“El mundo simplemente no tiene recursos, renovables o no, para mantener los estilos de vida occidentales alrededor del globo”. En última instancia, nuestro problema es el consumo, y el ambiente no es la única pérdida. El moderno estilo de vida occidental también tiene una innata dependencia en los recursos baratos y en el bajo impacto de carbono de los países en desarrollo, lo que ha agravado la injusticia global.
Aún peor, mantener nuestro bienestar relativo, estilos de vida confortables e insustentables está ahora dependiendo de mantener este desequilibrio. Setenta y cinco por ciento de la población mundial –más de 4.500 millones de personas– se las arregla con solo el 15% de los recursos del mundo, mientras nosotros en el oeste nos atiborramos con el restante 85%. El mundo simplemente no tiene recursos, renovables o no, para mantener los estilos de vida occidentales alrededor del globo.
Cambio de dirección
Entonces, qué podemos hacer? Obviamente, la primera cosa que necesitamos hacer es actuar, y actuar rápido. Cada día que nosotros esperamos, otros 30.000 niños mueren sin necesidad; entre 100 – 150 especies de plantas y animales se extinguen; 70.000 hectáreas de selva se destruyen y otras 150 millones de toneladas de CO2 son liberados en la atmósfera.
Mientras tanto, otros 3.000 millones de dólares son gastados en armas de destrucción masiva. Necesitamos de forma urgente pensar en el concepto más fundamental de sustentabilidad y cómo nuestros estilos de vida están amenazando no solo el ambiente, sino los países desarrollados y la paz y estabilidad global.
En mi visión, necesitamos tomar esto como una oportunidad y no verlo como una responsabilidad. Vivir de una manera más sustentable no tiene que ser una carga, como algunas personas temen. Podría ser una experiencia liberadora y gratificante participar en crear un mundo mejor. Después de todo, ¿qué tan buena vida tenemos en este momento? ¿Cuánta gente está cansada y harta de la vida moderna? El círculo sin fin de ganar y consumir puede ser agotador y no necesariamente trae felicidad y satisfacción. ¿Podemos hacer las cosas de forma diferente, y mejor?
Si no podemos, entonces estamos dirigiéndonos a un cierto desastre, sin importar que podamos o no lograr reducir nuestras emisiones.
Eamon O´Hara es consultor de la Oficina irlandesa regional en Bruselas, la que representa los intereses irlandeses en la Unión Europea. El “Green Room” es una serie de piezas de opinión en temas ambientales publicados semanalmente en el sitio web de BBC News.
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